Barack Obama ofreció este martes en la ciudad de Chicago su último discurso como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en el que afirmó que el país siempre ha ampliado su credo para acoger a todos y no solo a algunos.

"Si les hubiera dicho hace ocho años que Estados Unidos iba a revertir una gran recesión... que íbamos a abrir un nuevo capítulo con el pueblo cubano, cerrar el programa de armas nucleares de Irán sin disparar, eliminar al autor intelectual del atentado del 11 de septiembre de 2001... que íbamos a ganar la igualdad del matrimonio y garantizar el seguro de salud a otros 20 millones de ciudadanos, ustedes hubiesen dicho que estábamos estableciendo unas metas demasiado altas", dijo Obama enumerando los logros de su gobierno durante ocho años.

En su discurso, Obama afirmó que en diez días el mundo verá un momento clave de la democracia: "La transferencia pacífica de un presidente libremente elegido al siguiente". En este punto, explicó que le prometió al presidente electo Trump que sería la transición más suave y más rápida, como lo hizo el presidente Bush. 

Obama lloró al finalizar su discurso y afirmó que se va más optimista sobre el país que cuando llegó a la presidencia.