Apretar o rechinar los dientes se conoce como bruxismo. Esta afección puede ser consciente como inconsciente: inconsciente cuando la persona está durmiendo y consciente cuando la persona está despierta, pero aún así no se da cuenta.

"Una de las principales causas del bruxismo es el estrés", indica Guillermo Santana, odontólogo. El especialista informa que el apretamiento hace que las personas se muerdan el carillo (parte interna de la mejilla) o los labios sin darse cuenta.

Este hábito involuntario provoca grandes consecuencias como la fracturación de los dientes, su astillamiento o que los mismos se desgasten; lo último provoca un fuerte dolor de cabeza.

Cuando los dientes se desgastan, el menisco articular (cartílago entre la mandíbula y cráneo) se desplaza trayendo varios tipos de anomalías que se degeneran en el trigémino (nervio), también conocido como quinto par craneal.

"Por ahí viene la neuralgia del trigémino", especifica el dentista. La neuralgia del trigémino es un intenso dolor y ardor en toda la cara: ojos, orejas, nariz, mejillas, boca, mandíbula, entre otras partes.

Guillermo Santana puntualiza que pocos neurólogos cuando reciben un paciente con este dolor lo refieren a un odontólogo experto en rehabilitación, sino que creen que es el cirujano maxilofacial el responsable.

Entonces, ¿cómo se corrige este hábito? 

El especialista en rehabilitación e implante esclarece que se hace mediante una placa neuromiorelajante. "Este dispositivo está hecho de acrílico y se puede colocar en la parte inferior o superior de los dientes", detalla.

El experto advierte que las placas de goma no son muy efectivas porque no corrigen el desplazamiento del menisco articular, además que los pacientes las pueden romper.